Julio Caro Baroja, Joan Maluquer y Miquel Tarradell son, quizá, los autores que más han contribuido a aclarar la estructura territorial de los pueblos prerromanos de la Península Ibérica durante el I milenio. El resultado es el mapa que tienes a continuación:

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Mapa Beltrán / Marco / UC.


Como puedes observar, la Península Ibérica estuvo poblada desde el I milenio por un conjunto de pueblos heterogéneos. Conocidos como prerromanos, pueden considerarse el resultado de la progresiva evolución, desde la edad del bronce, del sustrato indígena a partir del impacto de los pueblos llegados desde el exterior: indoeuropeos desde los Pirineos y colonizadores desde el Mediterráneo.

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Las principales consecuencias de este contacto fueron el inicio de la edad del hierro, de caracter ya protohistórico, y la inserción de la Península en los principales circuitos comerciales de la antiguedad. Puedes repasar todos estos conceptos en el siguiente vídeo:

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Se pueden distinguir las siguientes áreas hasta su incorporación al mundo romano (Caro Baroja):

  • Pueblos del ámbito no indoeuropeos.
    • Pueblos del Sur del área tartéssica (turdetanos, bastetanos, oretanos, bástulos, etc).
    • Pueblos del Este del área ibérica (contestanos, edetanos, ilergetes, etc).
  • Pueblos del ámbito indoeuropeo.
    • Pueblos del Centro y el Oeste (lusitanos, vettones, carpetanos, vacceos, celtibéricos).
    • Pueblos del Norte (galaicos, astures, cántabros).

El primero de estos grupos, los no-indoeuropeos, quedan fuera del objeto de estudio de la presente unidad didáctica.

Sin embargo, es conveniente decir que, en términos generales, conforman un conjunto de pueblos de base fundamentalmente autóctona que recibieron el influjo de los colonizadores (fenicios, griegos, cartagineses). El resultado fue la aparición del área ibérica, donde, manteniéndose la diverisidad de pueblos, se conformó una cultura urbana común muy avanzada. El desarrollo económico se tradujo en la aparición de fuertes diferencias de clase, y éstas en una estructuración social jerarquizada que dió lugar a formas políticas complejas (variables entre la monarquía, las oligarquías o los sistemas semidemocráticos senatoriales), esto es, en definitiva, a una cultura urbana. El incremento de la urbanización (así, Sagunto, destruida por Aníbal en 219), la acuñación de moneda, la aparición de la escritura (aún no descifrada) y, sobre todo, un arte especialmente brillante, convierte a la zona ibérica en un entorno avanzado que será facilmente asimilado por Roma, una civilización asimismo urbana, cuando llege el momento.

Frente a este entorno, el área indoeuropea se conforma también sobre la influencia externa, pero no mediterránea, sino fundamentalmente a partir de migraciones de origen centroeuropeo (cultura del Hallastat) de base fundamentalmente celta, poblaciones que acaban instalándose en el centro y oeste peninsulares. Hacia el norte, aisladas por las montañas, otras poblaciones van a mantener vivo su sustrato primitivo, de modo que desarrollarán rasgos culturales propios.

El objeto de estudio de la presente unidad didáctica es el conjunto de este último grupo: los pueblos del ámbito indoeuropeo.